sábado, 13 de agosto de 2011

¿Te acuerdas de cuando años atrás me dijiste que el amor no era bello sino poderoso, capaz de quebrar una voluntad como la mia? Pues tenías razón y te debo una disculpa. El amor, el verdadero amor, es maravilloso, por cierto, pero, sobre todo, es una fuerza poderosa, avasallante que nos domina a su antojo, que nos convierte en marionetas, en idiotas. Eso es lo que me sucede con el, y ésa es la razón por la que ahora no puedo corresponderte, porque el amor que siento por el, esta fuerza omnipotente, me tiene maniatado y sólo me permite responder si es el a quien tengo enfrente.