martes, 30 de septiembre de 2008

Saber que todo no se puede: éste es el secreto para bancarse a un chico defectuoso con una sonrisa de resignación. Hay que asumir que el hombre perfecto no existe. Todos tienen fallas. Pero más vale un amante fallado, impuntual y timbero, que soñar eternamente con un imposible Príncipe Azul que sea lindo, cocina, planche, cosa, hable con sensibilidad y lucidez, no nos abandone jamás por un partido de fútbol, nos piropee sin mirar a otras chicas, y que además gane buena guita. No sea cosa que se nos vaya la vida regando el potus, dándole de comer al gato y viendo qué amiga está libre el sábado a la noche para ir a tomer algo juntas y quejarse de los machos fallados pero REALES, de carne y hueso.