miércoles, 2 de julio de 2008


Con el tiempo aprendes la sutil diferencia entre tomar una mano y encadenar un alma; aprendes que amar no es apoyarse en alguien y compañia no siempre significa seguridad. Y empiezas a aprender que los besos no son contratos ni los regalos, promesas, y empiezas a aceptar tus derrotas con la frente alta y la mirada al frente, con la gracia de una mujer, no con el dolor de una criatura. Y aprendes a construir todos tus caminos en el presente, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes y los futuros tienden a caerse en mitad del vuelo. Con el tiempo aprendes que hasta la luz del sol quema si te expones demasiado a ella. Entonces siembras tu propio jardín y decoras tu alma en lugar de esperar que alguien te traiga flores. Y aprendes que en realidad puedes resistir, que eres fuerte de verdad, que vales de verdad, y aprendes, y aprendes...con cada adiós, aprendes.