miércoles, 2 de julio de 2008

Cementerio de recoleta !

El cementerio de la Recoleta es uno de los más importantes del mundo, siendo considerado un museo al aire libre. Las bóvedas embellecidas por esculturas, vitrales y elaboradas puertas, rinden homenaje a aquellos que duermen su sueño eterno y cautivan al visitante. Sin embargo, recorriendo sus calles y en algún lugar recóndito, podemos descubrir que el paso del tiempo dejó al descubierto a algunos seres que ya nadie visita y por este motivo se han convertido en imágenes estremecedoras que nos hacen meditar sobre la vida y la muerte.

Eso es: la muerte convertida en atracción turística. Miles de vivos visitan todos los días a los muertos y el paseo confronta ásperamente los latidos del viajero con el silencio final de esos hombres y mujeres convertidos en polvo. ¿Esa recorrida tiene un costado morboso? El cementerio —un conjunto armonioso de calles, senderos, flores y lápidas— ofrece necesariamente segundos de desolación y sin embargo atrae, quizá porque el tiempo y la desesperación han dejado de correr en esos melancólicos senderos; allí se palpita un tiempo distorsionado y una demoledora certeza: todo se perderá, todo termina en polvo y cenizas. Entonces, ¿qué hay allí que atrapa a los viajeros? Decenas de personas geniales mezcladas con desconocidos, todos abandonados al silencio.



Se dice que el gato es un animal muy perceptivo. Solo ellos saben por qué tienen predilección por determinadas bóvedas y allí se alojan, como custodiando y acompañando a los seres que en ellas descansan. En el cementerio hay 81 gatos que se instalan de a grupos en distintos sepulcros y forman parte de otro atractivo más para los turistas que visitan el lugar.




Por esos pasadizos llenos de adioses circula hoy un ejército de turistas del tercer milenio que mira obsesivamente las sepulturas, saca fotos, deja una flor que se marchitará inexorablemente.Los vivos y los muertos forman un raro collage de destinos inciertos. Flores frescas y flores secas.


En lo personal, no hay salida que me guste más que ir a caminar por el Cementerio de Recoleta. A más de uno le va a parecer morboso, pero me relaja muchisimo, me da la senasción justa que quiero vivir. Caminar y sentir que no estás solo, sentir que te observan, presencia. Miles de historias, las que estan muy cuidadas y las que se caen a pedazos. Mirar aunque no quieras, esos escalofrios, y los gatos que te observan y se meten en las bóvedas. Inexplicable